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Ayudar al ecosistema emprendedor (1)

Parte 1: Escenario actual

El ecosistema emprendedor es disfuncional. Especialmente en España. Prestar un apoyo real al emprendedor y a su proyecto debería ser el afán principal del resto de los agentes de ese ecosistema, pero la realidad no es esa, y hay mucha gente viviendo del emprendedor, y no para el emprendedor.  

En esencia, lo que ocurre hoy en día es que el proceso de captación de fondos absorbe casi todas las energías y tiempo de los emprendedores, que por tanto no pueden dedicarse como debieran a su objetivo principal: vender y alcanzar rentabilidad cuanto antes. Es un proceso muy frustrante por poco eficaz (no siempre se consigue cerrar la ronda) y por poco eficiente (cuando se consigue es a un coste de oportunidad absurdo).

Los inversores actúan en la inmensa mayoría de los casos sin tomar en consideración las necesidades reales de los emprendedores, especialmente en términos de plazos. Los procesos de negociación y acuerdo son muy exigentes y absorbentes, y se suelen demorar mucho más allá de lo conveniente para el proyecto. Sin embargo, esto no ocurre tanto en el caso del crowdfunding que puede jugar un papel muy interesante como complemento en la financiación de proyectos.

El caso de las ayudas públicas es, si cabe, todavía más sangrante. El trabajo de preparación de una propuesta es enorme y muy burocrático (no tanto en el caso de los proyectos europeos tipo SME Instrument). Pero lo peor suele venir a la hora de la justificación del proyecto frente a la administración. Muchos emprendedores no son conscientes de esto, y cuando llega la hora de la justificación se encuentran con una carga de trabajo enorme incompatible con el desarrollo normal de su proyecto y con problemas insalvables por no haber documentado bien los gastos e inversiones del proyecto.

Pese a la plétora de organizaciones, empresas, consultores y asesores de todo tipo y pelaje teóricamente dedicados a ayudar-mentorizar a los emprendedores, lo cierto es que éstos se encuentran muy ayunos del apoyo real que necesitan. En la mayoría de las ocasiones lo que reciben es un asesoramiento en la distancia, muchas veces anecdótico y de poco valor. La clave es la implicación “manos a la obra” (hands on) en la gestión, incluso diaria, de los proyectos.  

Para hacer frente a esta situación habría que romper el status quo y ofrecer a los emprendedores un proceso de obtención de financiación que les permita retener el control de su proyecto y de su tiempo y dedicación, distrayéndose lo menos posible de lo que debe ser su objetivo primordial, que es generar ingresos cuanto antes, y no levantar la próxima ronda…

Esto debería complementarse con un modelo de implicación a fondo en los proyectos elegidos, poniendo en juego las capacidades y experiencia de inversores, mentores y colaboradores, que contribuyan a la reflexión estratégica y a la gestión a todos los niveles en los que se pueda aportar valor sin limitaciones. Es decir, lo opuesto al típico asesoramiento aséptico y sin mancharse las manos que es la norma hoy en día.

Y promoviendo una comunidad activa de emprendedores y colaboradores que quieran intercambiar experiencias, conocimientos, habilidades y contactos, evitando el aislamiento en el que trabajan tantas veces los emprendedores.

En el próximo artículo os daremos una propuesta y recomendación para que sepáis cómo se puede llevar a cabo.

Autor: Rafael Ramos

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